TUS PECADOS SON PERDONADOS

 

"Si confesamos nuestros pecados, él, por ser fiel y justo, nos perdonará nuestros pecados; y nos limpiará de toda maldad".

Es de suma importancia que determinemos a quién se refiere Juan con la palabra "él". Si regresamos al versículo 7 del mismo capítulo, las últimas palabras de este texto nos revelan la identidad que buscamos: "...la sangre de Jesús, Hijo de Dios, nos purifica de todo pecado".

Juan está hablando de Jesucristo, el Hijo de Dios. Desde luego, es claro que tenemos que confesar nuestros pecados a Jesucristo para que nos perdone y nos limpie de todo pecado. Los escribas en el día de Cristo hicieron esta pregunta: "¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?" (Marcos 2,7).

Para ellos la respuesta fue obvia. Nadie. No hay persona humana que puede perdonar pecados. Sólo Dios tiene esa capacidad. El Salmista sabía qué hacer para conseguir el perdón de pecado. Expresó su experiencia en el Salmo 32,5 al clamar: "Te confesé mi falta, no te escondí mi culpa. Yo dije: Ante el Señor confesaré mi falta. Y tú, tú mi pecado perdonaste, condonaste mi deuda"

Nuestro abogado, nuestro único abogado, aquí en la tierra es Jesucristo. San Juan lo confirma en 1 Juan 2, 1: "Hijitos míos, les escribo para que no pequen. Pero si alguien peca, tenemos un abogado ante el Padre; es Jesucristo, el Justo".

Nuestro abogado ante el Padre celestial es su propio Hijo, Jesucristo. No tenernos otro abogado, ni Pedro, ni Pablo, ni María, ni el sacerdote. Sólo Cristo. Y tampoco podemos defendernos a nosotros mismos ante Dios. Tome a Cristo como su abogado, y confiese su pecado a él. Es el único que puede perdonar sus pecados. ¡Gracias a Dios que el cristiano tiene un mediador, un abogado, que está siempre a la orden para interceder al Padre a favor de él, para perdonar sus pecados, y limpiarlo de toda maldad! Ese Mediador se llama Jesucristo. Oiga las palabras de Cristo mismo: "...el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados". ( Lucas 5,24).

Ese Hijo del Hombre es Cristo mismo. Y más que una vez durante su vida terrenal, se le oye decir: "Tus pecados te son perdonados." El perdonar pecados es atributo de Dios, y solamente de Dios.

 Autor: Máster Miguel Calderón Valverde

 correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

 ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén