UN OBELISCO EGIPCIO EN ROMA.

Estoy desarrollando aspectos muy relevantes sobre una perversión que tiene Roma en su plaza principal, que se llama OBELISCO. Te invito a leer los tratados número 1373 y 1374. 

El obelisco que está en Roma no es solamente una copia de un obelisco egipcio, ¡sino que es el mismo obelisco que era adorado en Egipto tiempo atrás! Calígula, en los años 37-41 después de Cristo, hizo transportar este obelisco desde Heliópolis (Egipto) hasta su circo de las colinas del Vaticano, donde actualmente yace la Catedral de San Pedro (ver Harper's diccionario bíblico, página 500. Enciclopedia Católica, tomo 13, página 371). Heliópolis, la ciudad de donde fue transportado originalmente el obelisco, no es más que el nombre hebreo de "Beth-Shemesh", que significa "Casa (templo) del Sol" ¡el cual era el centro egipcio de adoración al sol de tiempos atrás! Y es este el sitio de que dice la Biblia que "...ADEMÁS QUEBRARÁN LAS ESTATUAS DE BETH-SHEMESH QUE ESTÁ EN TIERRA DE EGIPTO Y LAS TEMPLOS DE LOS DIOSES DE EGIPTO QUEMARÁ A FUEGO" (JEREMÍAS 43: 13).

De tal forma que el mismo obelisco que una vez  estuvo en el antiguo templo pagano, centro del paganismo egipcio (Heliópolis o Beth-Shemesh), ahora esta situado ante la llamada Catedral de San Pedro, la iglesia "madre" del catolicismo. Esto parece más que una coincidencia. Aquel obelisco de granito rojo del Vaticano mide 83 pies de altura (132 pies con sus cimientos) y pesa 320 toneladas. En 1586, para asegurarse de que el obelisco estuviese situado directamente a la entrada de la Catedral, fue movido a una corta distancia de donde está hoy situado, en la plaza de San Pedro, por orden del papa Sixto V. No era tarea fácil el mover este pesado obelisco, especialmente en aquellos días. Muchos hombres se negaron a hacer esta tarea, especialmente cuando el papa pronunció la pena de muerte si el obelisco era soltado y roto. Tal sentencia indica por sí misma cuán importante consideraba el papa y su pueblo al ídolo tan abominable (ver Monumentos Antiguos de Roma, pág. 175-177, de Theodore Pignatorre).

Finalmente, un hombre llamado Domenico Fontana, aceptó la responsabilidad de mover y erigir el obelisco del Vaticano. Con 45 montacargas, 160 caballos y un grupo de 800 hombres, comenzó el trabajo de recolocación.

Autor: Máster Miguel Calderón Valverde 

 

 ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén