DIOS CONDENA LA PRÁCTICA DE LA BRUJERÍA.

Es muy común ver en los periódicos nacionales que alguien inovaca a las trece ánimas benditas, a Santa Clara, y a personajes raros. Hay mucho pueblo confundido. Cree que busca lo bueno, la salud, la buena suerte, el amor, y que Dios está allí. Es muy triste ver como muchos costarricenses creen tanto en Dios como en las supersticiones. Lo mismo usan la medalla de un santo que la de un animal de acero o una calavera para librarse de los maleficios. A la misma vez que le piden a Dios, hacen la oración del perro negro. Consultan de igual forma al dirigente espiritual que a la mujer que lee las cartas Tarot.

Dicen las estadísticas que en Costa Rica hay más brujos que sacerdotes y pastores juntos. Un costarricense visita de igual manera al cura o pastor del pueblo que al brujo de Heredia o de Tibás. Los anuncios clasificados de los periódicos anuncian a ocultistas y adivinos lo mismo que la venta de un carro o una venta garaje.

La santería es una de las prácticas que han venido creciendo en nuestro país. Ésta usa tierra de cementerio, una foto de la persona y alfileres para hacer entierros. La persona va enfermando hasta que muere. La santería es una hechicería muy profunda, que mata.

Dios condena la brujería y toda práctica de velar muertos. El repudia a los que practican estas cosas. Cuando una persona es ignorante busca estos recursos para mejorar la suerte o sanarse de algo, y lo que hace es meterse en una situación muy profunda. Jesucristo es pureza, limpieza y no necesita de aguas ni de hierbas, ni de limones partidos en cruz, ni de ajos, y otro montón de cosas como baños y riegos. Él es Dios Todopoderoso.

La Biblia es tajante para prohibir, en su tiempo al pueblo de Israel y ahora a todo el pueblo cristiano, estas prácticas: " Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tandrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda " (Apocalipsis 21,8). Entre las señales de arrepentimiento de los nuevos conversos al cristianismo estaba la de quemar libros de magia: " Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata " (Hechos 19,19). 

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén