En todo el mundo vemos las situaciones muy serias y graves, y es menester tomar en cuenta lo que la Palabra de Dios nos dice acerca de éstos tiempos. Estamos viendo el colapso de nuestra civilización, y son pocos los que se van a levantar para rescatarla.
Estamos al borde y final de la Dispensación de la Gracia, o sea estamos para terminar la época de la Iglesia del Señor Jesucristo sobre la tierra. La época de la Gran Tribulación está a la puerta.
Vemos a la Iglesia Cristiana generalmente muy apagada, sin visión o el fuego del Espíritu Santo ardiendo en los altares de la Iglesia. No hay diferencia puesta entre lo santo y lo inmundo, y la gente del mundo está mirando, para ver si alguien se levanta para decir: Dios sí todavía está vivo.
Hay que contestar ahora de la misma manera como contestó el profeta Elías, ante los problemas e indiferencia que existía en sus tiempos. En los últimos momentos, antes del regreso de Cristo para llevar a los suyos, hay que ver quienes, tienen el aceite del Espíritu Santo ardiendo en sus lámparas.
Dios habló unas palabras a su siervo el profeta Ezequiel 22:30, que dice así: “ Yo he buscado entre esa gente a alguien que haga algo a favor del país y que interceda ante mí para que yo no los destruya, pero no lo he encontrado. Por eso he descargado mi castigo sobre ellos y los he destruido con el fuego de mi ira, para hacerlos responder por su conducta. Yo, el Señor, lo afirmo “. Dios buscó alguien, y no lo encontró. Lo mismo pasa en nuestro días, que Dios está buscando alguien, y qué triste será si no encuentra nadie.
Muchas almas están en el valle de la decisión, como lo dice en Joel 3:12-14: “Prepárense las naciones y acudan al valle de Josafat, pues allí juzgará el Señor a todas las naciones vecinas. Porque ellos son tan malvados, córtenlos como a trigo maduro, pues ya es tiempo de la cosecha; aplástenlos como a uvas, pues ya está todo listo para hacer el vino. Hay grandes multitudes en el Valle de la decisión, porque ya está cerca el día del Señor“.
Es tiempo para buscar a Dios más que nunca, para estar bien preparados para la venida de nuestro Señor Jesucristo. El Espíritu Santo está haciendo un llamado, para personas que podrán trabajar para Dios, y el llamado sigue en pie
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