JUICIO POR OBRAS.

Desde los tratados · 1127 hasta el · 1133 estoy reflexionando sobre un tema de gran trascendencia para los cristianos, después de la salvación, como lo es el Juicio ante el Tribunal de Cristo.

Con respecto a este asunto, el Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, de Wilton M. Nelson, nos ubica en la temática. Dios ofrece recompensa o galardón solamente a los redimidos. A los perdidos ofrece en primer lugar salvación. Esta es un don gratuito (Romanos 6,23), mientras la recompensa es algo merecido por obras ( Mateo 10,42; 1 Corintios 3,14). A veces a la recompensa se le llama "premio" (1 Corintios 9,24) o " corona " (1 Corintios 9,25; 2 Timoteo 4,7-8). La salvación es una posición que ya se tiene (Juan 5,24), mientras que la recompensa se recibirá en la vida venidera (Mateo 16,27; 2 Timoteo 4,8).

Ante el "Tribunal de Cristo "(2 Corintios 5,10), cada hijo de Dios un día será juzgado de acuerdo con las obras que haya hecho desde su conversión hasta su muerte. No debe confundirse este tribunal con el juicio del pecado (Romanos 5,1). Es más bien una evaluación del servicio que cada creyente haya prestado a la causa de Cristo. El uso de los dones espirituales que Dios ha dado a cada uno será juzgado de acuerdo a los principios establecidos en la parábola de los talentos (Mateo 25,14-30). Por tanto, el anhelo de cada creyente debe ser llegar a escuchar las palabras : " Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré " (Mateo 25,21). Para el servicio pobre, simbolizado por " madera, heno y hojarasca ", no hay recompensa; pero para el que es tan valioso como " oro, plata y piedras preciosas", hay amplia recompensa en el tribunal de Cristo (1 Corintios 3,12-15).

El que resiste la tentación recibirá corona (Santiago 1,12), como también los pastores fieles (1 Pedro 5,4), y los que permanecen firmes hasta la muerte (Apocalipsis 2,10). Es posible perder la recompensa (2 Juan 8), o por lo menos no recibir tanta recompensa en el caso de faltar en esta vida el fiel ejercicio de la mayordomía cristiana.

El telón de este drama terrenal pronto se cerrará, pero se abrirá en la eternidad. Los que nos encontremos allí estará determinado, hasta cierto punto, por la vida que vivamos en la tierra. Sólo en esta vida podemos afectar la clase de eternidad que vamos a gozar.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

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