EL SIGNIFICADO DE LAS OFRENDAS PARA EL REY DAVID.

Tratado bíblico nº 684

Entonces David bendijo al Señor en presencia de toda la asamblea, diciendo: ¡ Bendito seas para siempre, Señor, Dios de nuestro padre Israel ! ¡Tuyos son, Señor, la grandeza, el poder, la gloria, el dominio y la majestad ! Porque todo lo que hay en el cielo y en la tierra es tuyo. Tuyo es también el reino, pues tú, Señor, eres superior a todos. De tí vienen las riquezas y la honra. Tú lo gobiernas todo. La fuerza y el poder están en tu mano, y en tu mano está también el dar grandeza y poder a todos. Por eso, Dios nuestro, te damos ahora gracias y alabamos tu glorioso nombre; pues, ¿quién soy yo y qué es mi pueblo para que seamos capaces de ofrecerte tantas cosas ? En realidad, todo viene de tí y sólo te damos lo que de ti hemos recibido. Pues ante ti somos como extranjeros que están de paso, igual que lo fueron todos nuestros antepasados, y nuestra vida sobre la tierra es como una sombra, sin ninguna esperanza.

¡ Oh Señor, Dios nuestro, tuyas son y de ti han venido todas estas riquezas que hemos preparado para construir un templo a tu santo nombre !... Por eso, con recta intención te he ofrecido todo esto. Y ahora puedo ver con alegría que tu pueblo, aquí reunido, te ha presentado generosamente sus ofrendas...... A continuación, dijo David a toda la asamblea: " Ahora alaben al Señor su Dios " . Entonces la asamblea en pleno alabó al Señor, Dios de sus antepasados, y de rodillas se inclinaron ante el Señor y ante el rey. Al día siguiente ofrecieron al Señor sacrificios y holocaustos: mil becerros, mil carneros y mil corderos, con sus correspondientes ofrendas de vino y multitud de sacrificios por todo Israel " (1 Crónicas 29, 10-21).

Ante la anterior cita bíblica podemos deducir muchas cosas importantes: 1) Llegar a la casa de Dios con alegría llevando nuestros diezmos y ofrendas es una de las experiencias más gratas en la vida cristiana. 2) La ofrenda y el diezmo se recoge en el momento cumbre de la adoración , pues es el instante cuando reconocemos a Dios como el dador de toda dádiva y el proveedor de nuestros bienes. 3) Las ofrendas y los diezmos no son algo que se nos impone, sino que es la respuesta alegre del creyente que ha conocido a Dios proveedor. 4) El ofrendar y diezmar es un privilegio, reconociendo la soberanía de Dios sobre nuestras vidas. Al ofrendar y diezmar debemos recordar que Dios es el proveedor de toda dádiva y que lo que llevamos ante su altar es sólo parte de lo mucho que Él nos ha dado. 5) A través de diezmos y ofrendas se distribuyen porciones de la Biblia. Bien decía Pablo: " No me avergüenzo del Evangelio porque es poder de Dios para salvación del que cree " ( Romanos 1,16). El profeta Jeremías hablaba de la Palabra de Dios como " un martillo " capaz de romper los corazones de piedra.

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