UNA BENDICIÓN FINANCIERA

Virginia Agüero, Promotora Social, se había majado un dedo y tenía una uña negra. Estaba orando por un dinero que le adeudaban de meses atrás. El Señor le dijo que así como él le podía quitar la mancha negra de la uña; él también podía moverse para que entregasen ese dinero a ella. Al día siguiente, de una manera sobrenatural, cuando vio su uña, la sorpresa fue que no se encontraba la mancha negra. Ella confesó que la segunda parte de la bendición divina se iba a dar. Antes del mediodía, la llamaron de Recursos Humanos. Le dijeron que de diez casos parecidos al de ella, solo a uno le iban a retribuir el dinero y, Virginia fue esa única beneficiada de ese dinero, tal como el Señor lo había dicho ( ya recibió el dinero ).