LA PALABRA ETERNA

La Palabra eterna A lo largo de los siglos, el claustro de la Abadía de Moissac, en el sur de Francia, fue víctima de ataques y robos. Allí todavía podemos admirar esculturas que ilustran escenas bíblicas, las cuales, se dice, son para los visitantes como una «Biblia abierta». Pero sólo mirándolas es difícil percibir su mensaje. Demos gracias a Dios quien veló para que su Palabra escrita, la Biblia, nos fuese conservada. Pese a los esfuerzos del hombre para destruirla, ha atravesado los siglos
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