Recuerdos de infancia

¡Qué hermosa nos parecía la cocina de nuestra granja, pintada de amarillo y anaranjado! Los seis hermanos estábamos maravillados y agradecidos con nuestros padres. Recuerdo que mamá nos dijo: «Todavía falta poner una decoración». Nos mandó recortar unas letras en mayúscula en un papel adhesivo y luego las pegó en la pared. Así aprendimos una consigna imprescindible para la vida de una familia numerosa: «Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar». Cincuenta años más tarde todavía recuerdo l
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