¿Quién arrojará la piedra?

Unos jefes religiosos llevaron a Jesús una mujer sorprendida en adulterio. En realidad no les importaba mucho la culpabilidad de esta mujer; su objetivo era tender una trampa a Jesús. La mujer era culpable, y la Ley del Antiguo Testamento era categórica: esa mujer debía ser lapidada. Pero, ¿por quién? Jesús leyó en los corazones de los que la acusaban. Se agachó, dejándoles un tiempo de reflexión, luego se levantó y dio su veredicto: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar
Bajar el audio si no puede escucharlo en línea