No son del mundo

Muchos cristianos piensan que el cristianismo es una ética dada por Dios para mejorar el mundo. Por ello, muchos creen sinceramente que deben involucrarse en la política o en la gestión social. Por generosas que sean estas iniciativas, no son suficientes. El mundo no puede ser mejorado (1 Juan 2:17), pues crucificó a Jesucristo. Está sin recursos, sin esperanza, no tiene ninguna relación con Dios, está sumido en el mal y bajo el poder de Satanás.
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