EL COSTO DE LA DEMORA

Dios pudo haber enviado a sus ángeles para predicar el Evangelio, pero no lo hizo. Él ha ordenado que lo hagamos los seres humanos. Si no predicamos, nadie lo hará y las almas se perderán. Satanás quiere desviar nuestra atención del último gran mandato de Jesús; quiere impedir que otros conozcan la Buena Nueva.
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