Devocionales

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Día 01

EL SILENCIO DE JESÚS (2)

Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Isaías 53:7

En el juicio de Jesús, los que conocían los textos sagrados, como los jefes religiosos responsables de su muerte, deberían haber recordado la profecía relacionada con el Servidor de Dios, mencionada en el versículo de hoy.

El escritor del salmo también declara: “Mas yo, como si fuera sordo, no oigo; y soy como mudo que no abre la boca. Soy, pues, como un hombre que no oye, y en cuya boca no hay reprensiones” (Salmo 38:13-14). “Enmudecí, no abrí mi boca, porque tú lo hiciste” (Salmo 39:9). Estos versículos proféticos anuncian lo que tendría que soportar el Salvador que Dios iba a dar a los hombres.

En la tarde del día de su resurrección, el Señor Jesús se juntó en el camino a dos de sus discípulos. Ellos platicaban acerca de los últimos acontecimientos. Jesús tuvo que decirles: “¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!” (Lucas 24:25). Todo lo que los profetas del Antiguo Testamento habían escrito sobre Jesús, el Hijo del Hombre, tenía que cumplirse (Lucas 18:31). “¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?” (Lucas 24:26).

Cuando Felipe se acercó al intendente de la reina de Etiopía, este leía el texto del profeta Isaías concerniente al silencio de Jesús. Felipe le explicó que el profeta había dicho esto sobre Jesús (Hechos 8:32-35). La lectura de dicho pasaje originó la conversión y el bautismo del etíope.

Ese silencio de Jesús es un silencio elocuente, que aún hoy quiere hablar al lector y llevarlo por el camino de la verdad y del gozo en Dios.

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Día 02

JESUCRISTO ES EL VERDADERO LIBERTADOR

Firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres. Gálatas 5:1

En Nueva York un evangelista, invitado por americanos de origen africano, entró en la sala prevista para la reunión y fijó su mirada en una estatua de mármol que representaba a un hombre blanco. Sorprendido, el evangelista preguntó a uno de ellos: «¿Quién es ese personaje?». Él respondió con una gran sonrisa: «¡Es Abraham Lincoln, mi libertador!». Lincoln (1809-1865) fue el decimosexto presidente de los Estados Unidos que, en medio de una terrible guerra, luchó por poner fin a la esclavitud en su país. El hombre que hablaba no había vivido esa guerra; no había conocido a Lincoln, pero sabía que gracias a él había adquirido los derechos que tiene un hombre libre.

Hoy todos los hombres están esclavizados de una manera más terrible todavía: Satanás ejerce sobre ellos una esclavitud de la que no pueden liberarse solos, están atados debido a sus pecados.

Para esta tiranía también hay un libertador: Jesucristo. Jesús murió en una cruz hace aproximadamente 2000 años, a fin de liberarnos del miedo a la muerte, y a algunos incluso del ocultismo. En aquella época nosotros todavía no habíamos nacido, pero mediante la fe podemos beneficiarnos personalmente de la liberación que nos brindó. Solo él podía liberarnos de nuestra naturaleza opuesta a Dios, de nuestras faltas, del poder de Satanás y de la muerte.

Si usted no conoce esta liberación, vaya a Jesús tal como es; ponga su confianza en él. Él lo perdonará, lo liberará de la esclavitud del pecado y le dará la paz. “Si el Hijo (de Dios) os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36).

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Día 03

TESTIMONIO DE UN PRESO

Algunos moraban en tinieblas y sombra de muerte, aprisionados en aflicción y en hierros, por cuanto fueron rebeldes a las palabras del Señor... Luego que clamaron al Señor en su angustia, los libró de sus aflicciones; los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus prisiones. Salmo 107:10-14

El siguiente testimonio proviene de un hombre encarcelado en Francia por haber cometido un grave delito.

«No conocía a Dios y menos a Jesucristo. Además, no quería oír hablar de él, porque para mí no era más que una fábula. ¿Por qué habría permitido que perdiese a mis padres cuando tenía cuatro años y que fuese separado de mis hermanos para tener una vida sin sentido? Tenía sed de verdad, pero, ¿dónde hallarla en medio de tantas religiones y fanatismo? Entonces opté por ser ateo.

Cuando creía haber arruinado totalmente mi vida, pasó lo siguiente: Una tarde, cuando fui transferido a otra celda, un hombre que regresaba del locutorio me preguntó: «¿Crees en Dios?». Sin dejarse detener por mi incredulidad, me habló de Jesús largo rato. Yo, que no soportaba oír hablar de Dios, escuché lo que el hombre sentado frente a mí me decía. Sus palabras alcanzaron mi corazón. Un poco más tarde, en mi celda, clamé a Dios, le hablé, le supliqué que me perdonase y que me diese su luz y su calor. Por primera vez en mi vida sentí su presencia. El Nuevo Testamento que aquel hombre me dejó se convirtió en un alimento indispensable para mí. Hoy, al cumplir dieciocho meses de estar en la cárcel, conozco a aquel que siempre se interesó por mí, es decir, a mi Salvador Jesucristo. Mi encuentro con mi Salvador es inolvidable, pues comprendí el sentido de la palabra libertad».

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Día 04

EL CLAMOR DE SUPREMO SUFRIMIENTO

A la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo... Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Marcos 15:34

Las siete expresiones de Jesús en la cruz (4)

Durante las primeras tres horas de su crucifixión, Jesús permaneció mudo ante los que se burlaban de él y lo desafiaban. Unas tinieblas sobrenaturales invadieron entonces el país. ¡Las burlas cesaron, el mundo se silenció! Dios puso un velo sobre el sufrimiento de su Hijo.

Al final de esos sufrimientos, Jesús clamó con una voz potente: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. Esta expresión traducía una soledad espantosa... ¡Qué expresión misteriosa y solemne!

Algunas horas antes de la crucifixión, Jesús había aceptado cargar con nuestros pecados: “La copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?”. En la cruz Jesús sufrió el juicio de Dios por nuestros pecados.

Solo Dios sabe qué sintió Jesús en ese momento. Y nosotros, con respeto y emoción, impelidos por su clamor lleno de dolor, adoramos. Solo, abandonado por Dios, por quien su amor y su obediencia nunca habían vacilado, tuvo que clamar: “¿Por qué me has desamparado?”.

Jesús fue abandonado por usted y por mí. Soportó en nuestro lugar las consecuencias de nuestro rechazo a Dios. “Llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero” (1 Pedro 2:24). “Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3:18).

Esta expresión de Jesús es central. Cristo, el único hombre perfecto, fue abandonado, pero esto permitió que multitudes de pecadores se arrepintiesen y recibiesen el perdón de sus pecados y la vida eterna.

(continuará el próximo domingo)

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Día 05

JESUCRISTO, DIOS Y HOMBRE 

Cristo... es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Romanos 9:5

Hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre. 1 Timoteo 2:5

«Soy lo que era. No era lo que soy. Me llaman a la vez Dios y hombre». (Traducción de una inscripción en latín del primer siglo de nuestra era).

–«Soy lo que era».

Esta primera declaración solo puede ser hecha por el Dios inmutable. En la primera parte de la Biblia se presenta de manera más conmovedora todavía: “Yo soy el que soy” (Éxodo 3:14). Es Dios, el que subsiste desde siempre y para siempre; no cambia. Sigue siendo santo eternamente; nunca se adapta al mal. Pero también es eternamente amor. Su amor es para cada uno de nosotros. Dios ama a los hombres, a pesar de su gran rebeldía contra él.

–«No era lo que soy».

Eternamente Dios, Jesús pasó a ser lo que no era, es decir, un hombre. ¿Por qué? Debido al mal cometido por los hombres, el Dios santo pronunció sobre ellos una sentencia de muerte. El hombre había pecado; estaba condenado. Esta trágica situación condujo al Hijo de Dios a convertirse en “Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5), a llevar sobre sí mismo el juicio que nosotros merecíamos.

–«Me llaman a la vez Dios y hombre».

Jesucristo es Dios y hombre a la vez. Ha sido Dios desde siempre, pero es hombre desde su nacimiento en Belén, y guarda esa característica ahora que subió a su Padre. El cielo recibió al hombre perfecto, prueba de que recibirá también a todos los que hizo perfectos mediante su sacrificio en la cruz.

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Día 06

EL VERDADERO CRISTIANISMO

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6

Escudriñad las Escrituras... ellas son las que dan testimonio de mí. Juan 5:39

¿Qué idea tiene usted del cristianismo y del evangelio?

Quizás estas palabras le recuerden las masacres, las torturas, las humillaciones perpetradas «en el nombre de Dios» a lo largo de la historia, y esto hace que usted se rebele. Quizá piense en las enormes riquezas que algunas comunidades religiosas han amontonado, y esto le parece sospechoso. Quizá conozca a «cristianos» cuya conducta moral le escandalice.

Queremos decirle que Dios, el verdadero Dios, no aprueba estas cosas. Personas que llevan el nombre de cristianos, sin serlo de verdad, pueden desgraciadamente ser un espejo que deforma al verdadero cristianismo. Entonces no se detenga en la falsa imagen que algunos dan del Dios Salvador. Lea la historia de Jesucristo, el Hijo de Dios que descendió del cielo para mostrar a los hombres el amor divino. Escuche lo que dice: “Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian” (Lucas 6:27-28). “Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios... Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo” (Lucas 6:20, 24). “Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos” (Lucas 17:1-2).

Si desea conocer el verdadero cristianismo, vaya al origen, es decir, ¡lea la Biblia!

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Día 07

¡TANTO SUFRIMIENTO!

(Jesús dijo:) Aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. Lucas 13:4-5

¿Quién no se ha rebelado, al menos interiormente, debido a tantas injusticias que hay en el mundo? ¿A quién no le llama la atención ver tantos sufrimientos, físicos o morales?

La Biblia nos enseña que la principal causa de los males de la humanidad es el pecado. Por medio de él la muerte se introdujo en el mundo.

Es cierto que la mayor parte de las calamidades no son la consecuencia de un pecado concreto, pues alcanzan a inocentes y culpables al mismo tiempo. Pero los accidentes que afectan a algunos, a menudo sirven de advertencia para los demás. Tal drama, tal muerte brutal me recuerda que mañana me puede tocar a mí, que mis proyectos y mis vínculos afectivos se pueden romper repentinamente.

Dios quiere que seamos serios y estemos atentos, para conducirnos a hacernos las siguientes preguntas fundamentales: ¿Por qué estoy en la tierra? ¿Qué hay después de la muerte? ¿No tendré que rendir cuentas de mi vida un día? En efecto, lo más terrible para el incrédulo no es la muerte, sino lo que le sigue, es decir, el juicio de Dios.

No se rebele, no acuse al Creador; al contrario, ¡recuerde su amor! Dios castigó a su Hijo inocente en lugar de los culpables, como usted y yo. Y espera con paciencia que cada uno de nosotros acuda a él para ser salvo. ¿No desea hacerlo ahora?

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Día 08

ÉL SUFRIÓ POR MÍ

Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca... quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero... y por cuya herida fuisteis sanados. 1 Pedro 2:21-22, 24

Desde la desobediencia de nuestros primeros padres, los hombres sufren en su cuerpo, en su alma y su espíritu. Entonces surge la pregunta: ¿Por qué Dios permite el sufrimiento, si es un Dios de bondad?

¿Nos damos cuenta de la gravedad de lo que el hombre hizo al crucificar a aquel que Dios envió, su propio Hijo, quien vino para mostrarnos el amor divino? Sufrimos las terribles consecuencias de nuestra desobediencia y de ese rechazo: injusticia, violencia, tristeza, desesperación. Dios también permite el sufrimiento para atraer nuestra mirada hacia él.

En la tierra Jesucristo sufrió con una intensidad sin igual, pues Él conocía todos los corazones y veía en ellos la mancha del pecado, el orgullo, el odio... “En pago de mi amor me han sido adversarios” (Salmo 109:4). Él, que quería iluminar el camino de los hombres, estuvo solo, clavado en una cruz para expiar nuestros pecados. Él, que era la Vida, se dio en sacrificio. Jesucristo soportó el rechazo, la incomprensión, la pretensión de los suyos y los sufrimientos de la crucifixión. ¡Sufrió todo por nosotros! ¡Él nos amaba y venía a salvarnos! Él, el justo, padeció una vez por los pecados, en lugar de los injustos; experimentó el abandono de Dios, el enorme peso de nuestros pecados. ¡Sufrimientos infinitos!

El que cree en él nunca tendrá que pasar por los sufrimientos que nuestros pecados merecieron. Podrá conocer a Dios como un Padre lleno de amor, y no como el Juez.

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Día 09

¡SIEMPRE LA MISMA!

¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no... va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso... Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. Lucas 15:4-7

Antes de acostarse, el pastor Fernando contó sus ovejas... 97, 98, 99... ¡Le faltaba una! Echó una mirada al rebaño y notó cuál no estaba. ¡Faltaba Lana, Lana la independiente, la aventurera, siempre la misma! ¿La dejaría a su suerte, como lo merecía? Después de todo, todavía le quedaban 99... No, Lana era única, él la amaba, él era su pastor y ella su oveja.

¿Dónde estaría Lana? ¿Habría sido devorada por una fiera? ¿Se habría caído por un precipicio? ¡Tenía que encontrarla costara lo que costara! A pesar del cansancio, Fernando salió a buscar a su oveja. La buscó, la llamó, caminó durante mucho tiempo. Lana se había ido muy lejos... Al fin, un débil gemido respondió a sus pacientes llamados. Escuchó atentamente... ¡Sí, era ella! ¡Había caído en un hueco y se había roto una pata! ¡Pobre animal!

Fernando olvidó su cansancio y, lleno de gozo, la levantó con mucho cuidado, le habló tiernamente y la puso sobre sus hombros. La oveja reconoció su voz y, aliviada, se dejó llevar por el pastor, quien la condujo al rebaño.

A menudo Jesús compara los hombres con las ovejas y se presenta como el buen Pastor. Nuestros pecados nos alejaron de él, pero él nos busca porque nos ama.

¡No dejemos sin respuesta durante más tiempo sus tiernos llamados! Lo que él más desea es encontrarnos, dondequiera que estemos, curar nuestras heridas y ocuparse de nosotros. ¡Así llenaremos de gozo su corazón!

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Día 10

LOS AMIGOS

El atribulado es consolado por su compañero. Job 6:14

Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Juan 15:13

¿Desea tener muchos amigos? Una de las redes sociales de Internet se lo propone, según el principio que «los amigos de sus amigos son sus amigos». ¡Así el internauta tiene una «familia» de amigos, pero cuya mayoría desconoce! Pero, ¿son realmente «amigos»? Un trágico suceso plantea esta pregunta: una británica había anunciado su suicidio a sus 1048 amigos en Facebook. ¡El día señalado murió de una sobredosis de medicamentos sin que ninguno de sus supuestos amigos hiciese nada!

La Biblia subraya los caracteres de un verdadero amigo:

–El amigo es fiel en los buenos como en los malos momentos: “En todo tiempo ama el amigo” (Proverbios 17:17).

–El amigo puede compensar la lejanía de la familia. La amistad no se detiene en la frontera entre generaciones (Proverbios 27:10).

–El amigo es leal y franco: por el bien de su prójimo, no duda en hacerle observaciones, incluso si pueden ser difíciles de aceptar (Proverbios 27:6).

–El amigo es digno de confianza, es un confidente (Proverbios 19:9).

–El amigo está lleno de atenciones, de compasión (Job 6:14).

–La amistad tiene un efecto benéfico para el alma (Proverbios 27:9).

Jesús dijo que no hay mayor amor que dar su vida por sus amigos.

¡Pero él hizo mucho más que eso: dio su vida por sus enemigos! ¡Su muerte en el Calvario salva a los que se arrepienten! Su amor infinito lo llevó a soportar el juicio de Dios en nuestro lugar. ¿Quién nos amó tanto como Jesucristo?

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Día 11

LA EXPRESIÓN DEL HOMBRE PERFECTO

Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. Juan 19:28-29

Las siete expresiones de Jesús en la cruz (5)

“Tengo sed”. Jesús sintió la terrible sed física que sufre todo crucificado. Pero esta expresión, pronunciada después de tres horas de abandono, tiene varios significados.

Manifiesta la perfecta humanidad del Hijo de Dios, de Jesucristo, quien fue hombre y Dios a la vez. Nunca empleó su poder divino para salir de su condición de hombre. Sintió lo que siente todo hombre. Conoció el hambre (Mateo 4:2), el cansancio (Juan 4:6), se durmió, se sorprendió (Marcos 6:6), se regocijó (Lucas 10:21), se conmovió en su espíritu, lloró (Juan 11:33, 35).

La expresión “tengo sed” también marca el cumplimiento de las Escrituras. Esta misma expresión aparece de manera profética en el Salmo 69:21: Por medio de la crucifixión, el plan anunciado y preparado por Dios se cumplía en todos sus detalles: los soldados, presentes al pie de la cruz, ofrecieron a Jesús una esponja empapada de vinagre.

En el Salmo 42:2: “Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo”, expresa el ardiente deseo de un creyente que se encomienda al Dios a quien conoce. Ese mismo sentimiento lo experimentó Jesús al final de las tres horas de abandono.

Al dirigirse a una mujer de Samaria (“Dame de beber”, Juan 4:7), Jesús no trató simplemente de saciar su propia sed, sino que deseaba que aquella mujer y su pueblo aceptasen el agua viva que él les iba a dar en abundancia, es decir, su Palabra y su Espíritu.

(continuará el próximo domingo)

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Día 12

DE LA DUDA A LA SEGURIDAD

Oh Señor... Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras... En oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Salmo 139:1, 14-15

«Soy agnóstico. Tengo dudas, pero ante el nacimiento de un bebé, sus deditos tan bien dibujados... me digo: está claro que hay un arquitecto».

un político contemporáneo

«A falta de otra prueba, el dedo pulgar por sí solo me convencería de la existencia de Dios». Isaac Newton (1643-1727, matemático y físico)

«Tratar de explicar la aparición de la vida mediante el azar es comparable a admitir que un diccionario completo resultase de la explosión de una imprenta».

Edwin Conklin (1863-1952, biólogo americano)

«La idea de que el mundo, el universo material, se creó solo, me parece absurda. Solo concibo el mundo mediante un Creador, es decir, un Dios».

Alfred Kastler (1902-1984, Premio Nobel de física 1966)

Escuchemos la Biblia, la Palabra de Dios:

“Las cosas invisibles de él (Dios), su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Romanos 1:20).

“Él (Jesucristo) es la imagen del Dios invisible... en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles... todo fue creado por medio de él y para él” (Colosenses 1:15-16).

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Día 13

POR CASUALIDAD

Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Jeremías 31:3

Así dice el Señor, Creador tuyo... y Formador tuyo... No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Isaías 43:1

Ayer en la mañana se rompió el cordón de mi zapato. Como tuve que buscar otro, salí dos minutos más tarde y perdí el bus. En ese bus hubo un atentado. Si mi cordón hubiese durado un día más, yo estaría muerto... ¿Mi vida depende de un cordón, del azar? Entonces empecé a hacer una angustiosa retrospectiva...

Mis padres se conocieron fortuitamente en una velada. Si esta no hubiese sido organizada, mis padres no se hubiesen conocido ni casado. Yo no existiría. Entonces, ¿nací por casualidad?

Me admitieron en una escuela de Tolosa, donde conocí a mi mujer. Si hubiese tenido un punto menos, hubiese tenido que ir a estudiar en otra ciudad, y nunca la hubiese conocido. Por lo tanto mis hijos nacieron por casualidad...

¿Todo sucede gracias al azar? Hoy respiro, vivo y pienso. Mañana quizá muera. Nací por casualidad, vivo por casualidad, moriré por casualidad... ¿Mi vida es el resultado del azar? ¿No tiene ningún sentido?

¿El azar hace que me mueva, que reflexione, conoce el futuro, se interesa en mí, persigue un objetivo, busca mi bien...?

Por qué no reconocer más bien que hay alguien, una Persona que:

–condujo todo para mi nacimiento, que me creó como soy, con un objetivo concreto.

–Se interesa por mí, conduce las circunstancias de mi vida, quiere mi bien, ¡me ama!

–Me busca, me llama, me invita con paciencia a conocerlo, ¡a dejarme amar y liberar de mis ataduras!

¡Ese Alguien es Dios, es Jesús!

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Día 14

LA BONDAD

Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno... Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo Dios. Lucas 18:18-19

Cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó. Tito 3:4-5

No olvidamos pronto a una persona que ha sido buena con nosotros. Una sonrisa llena de bondad, la simpatía de alguien que nos escucha con atención o nos dedica tiempo, ¡cuánto ánimo y esperanza nos da!

Esto es precisamente lo que los que vivían en los tiempos de Jesús encontraban en él, pues uno de ellos lo llamó “Maestro bueno”. El hombre por naturaleza no es bueno, sino todo lo contrario. La verdadera bondad, absoluta y permanente, es exclusiva de Dios, y fue manifestada cuando Jesús vino a la tierra. A pesar de la oposición creciente de aquellos a quienes había venido a salvar, “anduvo haciendo bienes” (Hechos 10:38). Y en la cruz, mientras pasaba por sufrimientos terribles, pidió a Dios, su Padre, que perdonase a sus verdugos (Lucas 23:34) y se ocupó de encomendar su madre a uno de sus discípulos (Juan 19:27).

Si siente la sequía de un mundo demasiado duro para usted, lea el evangelio y descubrirá la bondad de Jesucristo, “el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). “Gustad, y ved que es bueno el Señor; dichoso el hombre que confía en él” (Salmo 34:8)

En cuanto a nosotros, cristianos, nunca dudemos de la bondad de Dios, y no olvidemos exaltarla. Esforcémonos igualmente en parecernos más a nuestro modelo. “El encanto de un hombre es su bondad” (Proverbios 19:22, V. M.). Que los que nos rodean deseen conocer la bondad de Dios viendo nuestro comportamiento.

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Día 15

LOS EJERCICIOS PRÁCTICOS

Nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano. 1 Juan 4:21

(Jesús dijo:) En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Mateo 25:40

Hoy en la mañana, maravillado por la lectura de un pasaje de los evangelios, oré al Señor fervientemente: «Señor, eres tan grande, tan bueno, que deseo servirte con total abnegación».

Luego me puse a hacer mis tareas. Hacia las once sonó el teléfono. Era Hervé, un amigo cristiano minusválido que vive solo y que a menudo me llama. Tan pronto como algo no va bien, se pone muy nervioso. Hay que ir rápidamente a su casa, y a veces por una pequeñez...

Hoy su lavadora no funcionaba. ¡Qué tragedia! Traté de tranquilizarlo, de hacerle comprender que hay cosas mucho más graves. Pero no sirvió de nada. Hervé solo pensaba en una cosa: ¡su lavadora no funcionaba! Una vez más, no me quedó otro remedio que prometerle ir lo antes posible.

Colgué el teléfono: «¡Qué fastidio, tenía que hacer un recorrido de media hora en automóvil! ¡Realmente no se daba cuenta! ¡Yo que pensaba tener por fin un sábado tranquilo, después de una dura semana! ¿Y por qué siempre tengo que ser yo?».

De repente recordé la oración que había hecho en la mañana. Entonces descubrí que, por medio de Hervé, el Señor ponía a prueba la realidad de mi abnegación. Jesús dijo que lo que hiciésemos a uno de los suyos era como si se lo hiciésemos a él.

Esta mañana me había escuchado. Sabía que era sincero, pero ahora me pedía que probase lo que acababa de declarar. Son los «ejercicios prácticos» de mi vida cristiana. ¡Entonces fui rápidamente a casa de Hervé!

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Día 16

GANAR EL PREMIO MAYOR

¿Qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? Lucas 9:25

Mientras el premio mayor de una lotería no se haya alcanzado, el valor va aumentando, y cada vez más jugadores prueban suerte. Entonces la probabilidad de ganar va disminuyendo para cada uno de ellos, pero todos sueñan con ganar ese dinero.

Pero la Biblia hace una pregunta: ¿Qué aprovecha al hombre si gana todo el mundo, todas las riquezas de la tierra? Al final de nuestra vida, ricos o pobres, no podremos llevar nada con nosotros, salvo el peso grande de nuestros pecados: una inmensa deuda ante el Dios santo, a quien cada uno tendrá que rendir cuentas.

¡Gracias a Dios es posible liberarse de esa deuda, de esa carga! La Biblia nos muestra a quién debemos ir para hallar el precio de ese rescate. El precio es la sangre preciosa de Cristo derramada en la cruz. Fue su vida dada en rescate por todo el que quiere ser perdonado de sus pecados. No hay que pagar nada, todos podemos disfrutar de esa salvación gratuita; no hay incertidumbre alguna, pues Jesucristo mismo lo asegura: “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).

Tenemos que recibir el regalo de su vida como un regalo perfecto, sin contrapartida. “Fuisteis rescatados... no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo” (1 Pedro 1:18-19). Solo debemos cumplir una condición: reconocer nuestra deuda, nuestra total incapacidad para pagar, y aceptar que Cristo pagó todo por nosotros. Pero hay quehacerlo ahora. ¡Mañana quizá sea demasiado tarde!

“Haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye” (Lucas 12:33).

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Día 17

¿QUIÉN DIRIGE EL MUNDO?

El dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. 2 Corintios 4:4

El Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. Romanos 16:20

Cuando todo va mal, rápidamente encontramos al responsable: ¡Dios! Pero, ¿quién dirige actualmente el mundo? El diablo, nos dice la Biblia; él es “el dios de este siglo”. Desde el día en que Adán escuchó la voz del tentador, el hombre fue expulsado del paraíso y vive en un mundo donde reina Satanás, “el príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera” (Efesios 2:2). Jesús llama a Satanás “el príncipe de este mundo” (Juan 12:31; 16:11). Sin embargo, Satanás no puede rebasar los límites fijados por Dios.

Pero Jesucristo, el Hijo de Dios, mediante su muerte en la cruz, seguida de su resurrección, venció definitivamente al diablo (Hebreos 2:14). Sin embargo, actualmente el diablo continúa haciendo daño. Solo cuando el Señor Jesús venga a reinar, Satanás será atado y no podrá actuar durante mil años, antes de ser echado en “el lago de fuego y azufre” (Apocalipsis 20:10). El diablo sabe que fue vencido y cuál será su destino. Mientras tanto, moviliza a las “huestes espirituales de maldad” (Efesios 6:12) para arruinar a la humanidad y tratar de detener el testimonio de los cristianos.

Nunca olvidemos, pues, que nuestro enemigo está vencido. Sin embargo, perseveremos en la oración, pues la Palabra de Dios nos advierte: “Velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). Tampoco olvidemos que puede tratar de engañarnos disfrazándose “como ángel de luz” (2 Corintios 11:14).

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Día 18

LA EXPRESIÓN DE LA VICTORIA

Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu. Juan 19:30

Las siete expresiones de Jesús en la cruz (6)

“Consumado es”. La sexta frase de Jesús está llena de poder; expresa una seguridad, subraya con fuerza un resultado. Al final de esas seis horas de la cruz, en el momento que precedió la muerte de Jesús, algo que había sido anunciado pero que hasta ahora no podía ser comprendido, halló su sentido definitivo. ¿Cómo entender esta expresión? La respuesta es vasta e infinita...

Por medio de ella se cumplieron las Escrituras, es decir, todas las profecías relacionadas con la venida, el ministerio y la muerte de Jesús, pero igualmente todo lo que Dios había dicho sobre los sacrificios, es decir, los ritos prescritos por la ley de Moisés. Jesús fue el Cordero de Dios ofrecido en sacrificio.

La obra de salvación se llevó a cabo en sus múltiples aspectos. Jesús se convirtió en el que redime, el redentor, pues pagó la deuda que teníamos con respecto a Dios debido a nuestros pecados; en aquella época la expresión “consumado es” aparecía al final de una factura e indicaba que esta había sido totalmente pagada. Jesús fue nuestro sustituto en la cruz: “llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero” (1 Pedro 2:24). Fue nuestra propiciación, es decir, ahora Dios nos es propicio, favorable.

Solo Jesús podía pronunciar esta frase. Ella lo muestra en el centro de los planes divinos. Dios nos pide solo una cosa: creer y apropiarnos de la total eficacia de la obra cumplida. ¡Qué pobres se vuelven las exhortaciones de las religiones que invitan al hombre a «hacer», al lado de esta frase de Jesús, dirigida a toda la humanidad: ¡“Consumado es”!

(continuará el próximo domingo)

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Día 19

LAS RIQUEZAS SON EFÍMERAS

La bendición del Señor es la que enriquece, y no añade tristeza con ella. Proverbios 10:22

Conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.2 Corintios 8:9

Era uno de los hombres más ricos del mundo. El gran público lo conocía especialmente por su ambición desmedida, sus locuras y su gusto por las fiestas excéntricas. Murió de un paro cardíaco mientras dormía. Acababa de cumplir 70 años, y era el símbolo del capitalismo triunfante de años prósperos.

La Biblia presenta el caso de un hombre muy rico que, satisfecho de su éxito, ponía su confianza en sus riquezas. Sin embargo, Dios le dijo: “Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?” (Lucas 12:20). Su vida le fue quitada bruscamente esa misma noche. Contando solo con su bienestar efímero, este hombre había olvidado a Dios, en quien están las riquezas eternas: su amor, su perdón, su paz y la vida eterna, ofrecida gratuitamente por medio del sacrificio de Jesucristo en la cruz.

El dinero no es lo único que deseamos poseer para satisfacer nuestras aspiraciones. Pero, ¿cuál es su valor? A menudo Jesús denunció la futilidad de las riquezas que acumulamos en la tierra, para invitarnos a hacernos tesoros en el cielo (Mateo 6:19-20; Lucas 16:13). Él mismo, aunque era rico porque era Dios, vivió en la pobreza para enriquecernos con los bienes de su amor.

Nuestra vida terrenal es tan solo una neblina que aparece por un poco de tiempo, y luego desaparece (Santiago 4:14). ¡No la malgastemos yendo tras cosas que tendremos que dejar! ¡Jesús nos ofrece la vida eterna!

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Día 20

¿LA MENTIRA O LA BIBLIA?

Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres... De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado... Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Juan 8:32, 34, 36

El silencio reinaba en el taxi que me llevaba al hospital aquella mañana. El conductor estaba concentrado en la circulación y yo pensaba en la jornada que me esperaba...

Solo se oía la radio como ruido de fondo. De repente un locutor presentó al invitado del día: un vidente, y precisó que la gente podía llamar para hacer preguntas. Las llamadas se sucedían, ¡pero para dar aquellas respuestas no se necesitaba un gran don de videncia! A menudo eran respuestas de sentido común, o frases de doble sentido...

–¡No creo nada de eso!, susurró el conductor.

–Conozco un libro que contiene cientos de predicciones, y muchas de ellas ya se cumplieron, le respondí.

–¿Es verdad? ¿De qué libro se trata?

–¡De la Biblia!

Sorprendido, el conductor apagó la radio para que pudiésemos hablar mejor.

Cuando llegamos a mi destino, agradecí al conductor. Su mirada pensativa me confirmó que nuestra conversación le había hecho reflexionar...

¡Es extraño comprobar que a menudo los que rehúsan leer la Biblia consultan el horóscopo y a los videntes! Preferimos escuchar aquello que queremos escuchar, incluso si son mentiras.

Decir la verdad es un signo de amor. Y esto es precisamente lo que Dios hace en la Biblia, incluso si a veces nos cuesta escucharlo. Pero él no nos deja en ese estado doloroso; todo lo contrario, nos tiende la mano para liberarnos de aquello que nos encadena. ¡Confiemos en él, y la verdad nos hará libres!

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Día 21

EN EL NIVEL MÁS BAJO DE LA ESCALA

Dios es grande, pero no desestima a nadie. Job 36:5

Él levanta del polvo al pobre, y del muladar exalta al menesteroso, para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. 1 Samuel 2:8

Hoy en día se habla de «ascensor social» para referirse al conjunto de medios que permiten a las personas mejorar su condición en la sociedad. Pero Dios quiere hacer mucho más. Él nos pone a todos, desde el punto de vista moral, en el mismo plano: “No hay diferencia, por cuanto todos pecaron” (Romanos 3:22-23). Si nos consideramos a nosotros mismos de forma realista, debemos reconocer que esta apreciación de Dios es totalmente justa. Pero al llegar a esta conclusión, Dios no nos deja sin recursos, pues nos dice que si creemos en Jesucristo, su Hijo, nos ofrece su gracia y su perdón. ¡Sí, todos los hombres pecaron, pero todos los que creen son “justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”! (Romanos 3:24). “No hay acepción de personas para con Dios” (Romanos 2:11), no hay parcialidad.

La Biblia presenta numerosos ejemplos de personas que, en nuestra opinión, se hallaban «en el nivel más bajo de la escala», y que fueron «exaltadas» porque confiaron en Dios:

–En la parábola, Lázaro era un hombre pobre y lleno de llagas, las cuales los perros lamían, y deseaba comer las migajas que caían de la mesa del hombre rico (Lucas 16:19-31). Cuando murió fue “llevado por los ángeles” al paraíso (Lucas 16:22).

–El ladrón crucificado al lado de Jesús reconoció sus crímenes ante el Señor y recibió esta respuesta: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43).

No hay una situación desesperada hasta tal punto que Dios no pueda atraernos a él.

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Día 22

LA PROTECCIÓN DIVINA

Guárdame, oh Señor, de manos del impío; líbrame de hombres injuriosos. Salmo 140:4

Me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás. Salmo 32:7

Joshua, un evangelista, iba a ser ejecutado en una cárcel africana. Siempre había predicado el mensaje del amor y del perdón divino. Pero la policía secreta había informado al dictador que la iglesia crecía, y este había ordenado que el pastor fuese arrestado. Joshua sabía que los prisioneros eran torturados antes de ser ejecutados, y que muchos no soportaban los golpes. Entonces clamó al Señor: Tengo miedo, ayúdame, Señor. No tengo miedo de la muerte, sino de ser torturado antes de morir. Por favor, haz que el primer golpe sea mortal... Joshua cuenta cómo intervino Dios: «De repente vi una luz que brillaba en mi celda y escuché como una voz que me decía: No estás solo, yo estoy contigo. El temor desapareció y caí de rodillas alabando al Señor. Debí cantar muy alto, pues la puerta de mi celda se abrió y dos policías me sacaron. Pensé que el momento de mi muerte había llegado, pero continuaba cantando a mi Señor. Cuando el oficial me vio dijo a los policías: ¿Han oído cómo canta? Este hombre está totalmente loco. ¡No sirve de nada matarlo, láncenlo fuera! Un instante después estaba libre».

Este creyente experimentó lo que otros han experimentado: “El Señor guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre” (Salmo 121:8).

En la Biblia, un relato similar (Hechos 16:22-34) nos muestra cómo el guarda de una cárcel, junto con su familia, creyó en Jesús después de que dos presos cantaron himnos a Dios.

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Día 23

DIOS LE TIENDE LA MANO

Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos.  Isaías 65:2

Agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas... haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Colosenses 1:19-20

Quizá no haya nada más opuesto a nuestros pensamientos naturales que la reconciliación tal y como la describe la Biblia. ¡Cuán sorprendente es que Dios, el gran Dios de los cielos y de la tierra, esté esperando nuestro  para perdonarnos! ¡Qué diferencia con lo que sucede entre los seres humanos! Nos parece normal que la iniciativa de la reconciliación proceda de quien actuó mal. Este debe pedir perdón, presentar sus disculpas y, si es posible, reparar el daño. A menudo cada uno reconoce su parte de error y así se soluciona el problema.

¡Pero entre Dios y los hombres es muy diferente! Dios mismo es el reconciliador, es decir, él toma la iniciativa y paga los daños.

Aunque siempre haya tendido la mano a los hombres, estos no siempre escucharon, pues son un “pueblo rebelde”. El hombre incrédulo es indiferente a Dios, incluso hostil, pero Dios se acerca a cada uno de nosotros. Si acepto tomar su mano, descubro que me ama y que quiere cambiar mi hostilidad por su amor. ¿Cómo es posible? ¡Mediante la muerte de su Hijo! Cuando Jesús fue crucificado, llevó sobre sí nuestra hostilidad y nuestro alejamiento de Dios; luego resucitó. Jesús destruyó la barrera de nuestros pecados, la cual se interponía entre nosotros y Dios.

La reconciliación que la muerte de Cristo produjo se hace efectiva para todo el que la acepta. No descansa sobre una mejoría de su comportamiento, sino sobre la obra cumplida por Jesús una vez para siempre en la cruz.

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Día 24

MATÉ A ALGUIEN

Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios. 1 Pedro 3:18

Cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia. Romanos 5:20

Una persona que visita a los prisioneros contó lo siguiente: «Siempre recordaré a aquel hombre que me dijo: Maté a una persona y ahora tengo una condena de veinte años. Lo acepto, pues sé que tengo una deuda con la sociedad. Pero cuando haya pagado según la justicia de los hombres, ¿cómo me presentaré ante Dios? Tengo más miedo a la justicia de Dios que a la de los hombres...».

Debido a ese acto irreparable, su conciencia lo atormentaba día y noche. Necesitó meses para comprender que incluso ese terrible acto le podía ser perdonado si se arrepentía, si lo confesaba volviéndose a Jesús. Efectivamente, “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). Porque “la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7). ¿Eso quiere decir que Dios toma a la ligera un acto así? ¡De ninguna manera! Si nos ofrece su perdón es porque su Hijo fue condenado en nuestro lugar: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21). Jesús sufrió el castigo, incluso el que merece un asesino. Todo el que se vuelve hacia el Señor, tal como es, con su conciencia cargada, recibirá el perdón y la paz.

Probablemente usted no sea un asesino, pero también necesita el perdón de Dios: “No hay justo, ni aun uno... no hay diferencia, por cuanto todos pecaron” (Romanos 3:10, 22-23). Y todos pueden ser perdonados gratuitamente mediante Jesucristo.

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Día 25

LA EXPRESIÓN DE LA CONFIANZA

Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró. Cuando el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo. Lucas 23:46-47

Las siete expresiones de Jesús en la cruz (7)

La última frase de Jesús en la cruz, así como la primera y la cuarta, son palabras dirigidas al Padre. Esta última había sido anunciada proféticamente en el Salmo 31:5: “En tu mano encomiendo mi espíritu”. ¡Qué oración de confianza y amor!

La muerte del Señor es única. El sentido que ella toma en sus últimas palabras es único. Antes de morir, Jesús bajó la cabeza y encomendó su espíritu. ¡Este fue el último acto de su sacrificio voluntario! Entró voluntariamente en la muerte encomendando su espíritu a su Padre. Esta expresión resalta la grandeza y la gloria divinas de Aquel que daba su vida. Nadie tenía el poder para quitarle la vida: “Yo de mí mismo la pongo” (Juan 10:18). ¡Qué majestad vemos en este acto divino que solo Jesús tenía el poder para cumplir!

Jesús se expresó siete veces cuando estuvo en la cruz. Así como el séptimo día fue el día del descanso y de la satisfacción de Dios (Génesis 2:2), la séptima frase introduce a Jesús en el descanso, es decir, en las manos de Dios su Padre. Descansó de sus obras, así como Dios descansó de las suyas (Hebreos 4:10). Para nosotros los cristianos, esta séptima frase anuncia el descanso en Cristo y marca el principio de la nueva creación.

Esta frase nos anima a encomendarnos totalmente a Dios, nuestro Padre. Centra nuestra atención en la victoria de Cristo y en su lugar junto al Padre, donde ahora ora por usted y por mí.

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