Audio Predicaciones

Del miedo a la valentía

Cuando Jesús fue arrestado, todos los discípulos lo abandonaron (Mateo 26:56). Después de que fue puesto en la tumba se reunían a escondidas, con las puertas cerradas, porque tenían miedo (Juan 20:19). Pero pocos días después su actitud cambió completamente: predicaban con valentía la muerte y la resurrección de Jesús en las plazas, los lugares públicos y por las casas. Judea, Samaria, todo el mundo romano y “el mundo entero” (Hechos 17:6) oyeron esta buena nueva. Jesús resucitado les había di

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La inteligencia y la fe cristiana

La inteligencia es una maravillosa facultad que Dios dio a su criatura, pero a menudo ésta hace mal uso de ella, como lo hace con todos los dones del Creador. Esta facultad es indispensable en el ámbito humano, en el que a veces puede elevarse muy alto. Incluso es apta para percibir ciertos atributos de Dios. El apóstol Pablo nos enseña, en efecto, que mediante la inteligencia es posible discernir “su eterno poder y deidad… por medio de las cosas hechas” (Romanos 1:20). Pero cuando se trata de

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Criar hijos

Charles Péguy escribía ya en 1910: «Los padres de familia son los grandes aventureros de los tiempos modernos». Un siglo más tarde esta calificación, que por supuesto también se aplica a las madres, sin duda nunca ha estado tan justificada. El contexto moral del mundo de hoy es inquietante. Sus maneras de pensar se infiltran en el seno de nuestras familias y en nuestros corazones, especialmente en el de los niños. Por ello la educación de una familia podría parecer, para un creyente, algo muy di

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Promesas de Dios

Volvamos a leer bien el versículo de hoy. Jesús nos dice que el que cree en él tiene vida eterna y ha pasado de la muerte a la vida. Estas tres palabras, “tiene” y “ha pasado,” no dejan lugar a ninguna duda. No hallamos un «si» o un «quizá» que pueda insinuar la mínima duda. Por lo tanto, cuando recibimos sencillamente las palabras del Señor, podemos regocijarnos de ser salvos, ¡salvos por la eternidad! Así, el que cree tiene (ahora mismo) la vida eterna. Ha pasado (es un hecho cumplido) de la

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Muchos lobos y un solo Cordero

Tan lejos como podamos remontarnos en la historia, ¡los hombres siempre se han hecho la guerra unos a otros a causa de sus riquezas, sus ideas, sus religiones o por el color de su piel! Nuestro siglo 21 no es una excepción a la regla y confirma la triste constatación que hizo el filósofo Thomas Hobbes (1588-1679): «El hombre es un lobo para el hombre». Por supuesto que no todos son asesinos, pero la raíz del mal está en cada uno de nosotros. ¡Pero hay una excepción! Hace unos dos mil años un ho

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Religión o fe en Cristo

Saulo de Tarso vivió en el primer siglo de nuestra era. Este erudito pertenecía a la secta de los fariseos, la más escrupulosa del judaísmo. La fe en Jesucristo se extendía entre los judíos de Jerusalén, pero suscitaba persecuciones. Esta enseñanza dejaba de lado el sistema de la ley de Moisés. Anunciaba una salvación gratuita para todo hombre, judío o no, mediante la fe. Saulo, celoso de su religión, era uno de los más ardientes perseguidores de los discípulos de Cristo. Un día Saulo iba camin

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Una curación completa

Hace poco uno de mis amigos tuvo una enfermedad rara. Se sentía sin fuerzas y tosía continuamente. Siguió varios tratamientos, pero todos resultaron ineficaces, hasta que un médico le diagnosticó una enfermedad infantil llamada tos ferina (o coqueluche) y le dio el remedio apropiado. Después de tantos días de incertidumbre, ¡qué alivio ser curado definitivamente! Quizás en mi vida haya algo que no va del todo bien. No se trata de una enfermedad ordinaria, sino de un malestar interior que me opr

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El llamado de Abraham

En la Biblia Abraham es llamado “padre de todos los creyentes” (Romanos 4:11). Dios lo llamó a dejar su país; Abraham creyó en Dios y le obedeció. Nuestras vidas son muy diferentes a la de Abraham (quien vivió hace unos 4.000 años), pero la esencia de la fe sigue siendo la misma, es decir, escuchar el llamado de Dios y responderle. Para Abraham el llamado era muy exigente: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré” (Génesis 12:1). Dios lo llamab

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Tierra firme

«No me gusta tomar el avión, me decía un amigo, prefiero quedarme en tierra firme». ¿Nuestra tierra es tan firme como parece? Muchos fenómenos naturales pueden poner en tela de juicio esta afirmación (maremotos, erupción volcánica, terremotos, etc.). Además, la Biblia nos dice que la tierra está destinada a ser destruida. “Los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos” (2 Pedro

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¡Qué fea es la palabra pecado!

«¿El pecado? ¡No me hable de eso, está totalmente pasado de moda!». Esto fue lo que dijo una madre al monitor de un club bíblico: «¡No quiero que mi hijo oiga esa palabra!». Este tipo de reacción no es raro, pues muchas personas no quieren oír hablar más del pecado. Esa palabra da miedo, por ello la gente prefiere usar la palabra falta o error (y todo el mundo puede equivocarse), o incluso trata de atenuar el sentido. Se habla de «debilidad» para designar una falta benigna o una mala costumbre.

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El misterio del sufrimiento

Un día u otro nos sucede una desgracia; el sufrimiento es desgarrador… Todo se derrumba y surge la pregunta: ¿por qué?, y sobre todo, ¿por qué yo? ¿Qué pude haber hecho mal?… Surge el desánimo, a veces la rebelión mediante la cual acusamos a Dios: «Si Dios existe, esto no debería…». Nos compadecemos respecto a la persona que sufre. Sentimos que se trata de un misterio, el misterio de la vida, el misterio de cada persona. Incluso si tenemos una queja contra el que sufre, rápidamente la dejamos d

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Recuerdos de infancia

¡Qué hermosa nos parecía la cocina de nuestra granja, pintada de amarillo y anaranjado! Los seis hermanos estábamos maravillados y agradecidos con nuestros padres. Recuerdo que mamá nos dijo: «Todavía falta poner una decoración». Nos mandó recortar unas letras en mayúscula en un papel adhesivo y luego las pegó en la pared. Así aprendimos una consigna imprescindible para la vida de una familia numerosa: «Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar». Cincuenta años más tarde todavía recuerdo l

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