EL PERDÓN DE LOS PECADOS

El sacerdote, con una señal de la cruz, les asegura que tiene el poder para perdonar sus pecados. Un pecador, un hombre, está usurpando el lugar de Dios, el derecho de Dios, está privando a Dios de su gloria. Si los pecadores desean el perdón de sus pecados, deben acudir a Dios y no al cura. Es la ley de Dios la que han quebrantado. Por eso, es a Dios a quien se deben confesar; sólo a Dios se debe orar pidiendo perdón.