El Perdón y la Sanidad Interior.
Lo más fundamental de cualquier oración, es lo que Jesús nos enseñó a decir: "Padre nuestro ... perdónanos nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden". (Mateo 6,12).
El Pendenciero.
"Con el carbón se hacen brasas, con la leña se prende fuego, y con un pendenciero se inician los pleitos (Proverbios 26,21)
Setenta veces siete.
Ante la pregunta alusiva al perdón que Pedro plantea a Jesús: "Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces? (Mateo 18,21)
Los tres perdones.
Los maestros judíos solían discutir la cantidad de veces que una persona tenía que perdonar. Y los doctores de la Ley habían llegado a la conclusión de que un hombre debía perdonar a su hermano hasta tres veces.
Yo, me perdono.
Para comprender, aceptar o perdonar a los demás, debes comenzar por hacerlo contigo mismo.
Ni venganza ni rencor.
Renunciar al derecho de vengarse es el paso más perfecto para estar al nivel de la Palabra de Dios. En Levítico 19,18 leemos: "No te vengarás ni guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo".